edad

Una de las características más interesantes de muchos peces es que es relativamente fácil determinar la edad de cada individuo. Esto en mamíferos y aves supone muchas veces marcar cada individuo y seguirlo durante años. En los peces, sin embargo, existe un huesecillo que al crecer va dejando marcas concéntricas (parecidas a las que se pueden ver en la sección de un tronco de árbol).

Este huesecillo se llama otolito (para saber más: ir a documento técnico). El estudio de la edad basado en el otolito (esclerocronología) es una de las fortalezas del laboratorio de ictiología del IMEDEA

¿Para qué queremos saber la edad de un pez? Aunque pueda parecer un aspecto anecdótico, conocer la estructura demográfica (es decir las edades de un número significativo de peces de una población, una muestra de una población) nos permite saber las posibilidades que tiene esa población de mantenerse indefinidamente.

Por ejemplo, una población sometida a mucha presión pesquera puede estar formada por individuos muy jóvenes que aun no son sexualmente maduros. Aunque la abundancia actual de esta población pueda parecer grande, esta población puede estar abocada a la desaparición ya que no se producen apenas juveniles que vayan reemplazando a los individuos que vamos pescando.

Conocer la edad y como esta relacionada la edad con otros factores (crecimiento, potencial reproductivo, probabilidad de ser pescado…) permite desarrollar modelos matemáticos que nos mostraran si una población esta sometida a una presión pesquera adecuada (ver informe raor).

Figura 1. Imagen de un otolito, incluido en resina, visto a la lupa binocular. El punto blanco central indica la posición del núcleo, los restantes indican los anillos opacos. La escala gráfica indica 1 mm.